«¿Cómo podemos diferenciar entre estar pasando por un momento difícil y sentir que realmente necesitamos empezar terapia?»
Atravesar un momento difícil forma parte de la vida y no siempre implica que sea necesario comenzar una psicoterapia.
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Atravesar un momento difícil forma parte de la vida y no siempre implica que sea necesario comenzar una psicoterapia.
Muchas veces sabemos qué queremos cambiar e incluso entendemos por qué sería importante hacerlo, pero eso no significa que sea fácil llevarlo a la práctica.
La terapia infantil no se limita al trabajo con el niño/a. La participación de la familia es fundamental, ya que su entorno cotidiano influye en su bienestar y en el proceso terapéutico.
Puede ser buen momento para consultar terapia de pareja cuando las discusiones son frecuentes, los mismos temas se repiten y aparecen reproches, críticas, silencios prolongados, evasivas o distancia. También cuando estas dificultades generan angustia, ansiedad o enojo en uno o ambos miembros.
A veces repetimos formas de relacionarnos que sabemos que nos hacen mal porque no siempre elegimos nuestros vínculos de manera consciente.
No hay un tiempo exacto para un duelo. Cada persona necesita un tiempo diferente para poder ir elaborando una pérdida, y ese proceso no suele ser lineal: hay momentos de mayor tristeza y otros de mayor alivio. Durante un tiempo es esperable tener menos ganas de socializar, sentirse más cansado o tener dificultades para concentrarse y/o trabajar.
Una de las señales puede ser empezar a sentir que nuestro bienestar depende demasiado de cómo está el vínculo. Si la relación está bien, nosotros estamos bien. Si algo pasa, nuestro estado de ánimo cambia con ella.
La adolescencia se caracteriza por ser una etapa de muchos cambios, no solo a nivel físico, sino también emocional. Es esperable que los adolescentes busquen generar una mayor autonomía, necesiten su propio espacio y atraviesen momentos de mayor sensibilidad o malhumor.
La evaluación psicológica infantil es recomendable cuando se observan dificultades emocionales, conductuales, escolares o vinculares que persisten o generan preocupación. Es importante consultar cuando hay cambios significativos en el comportamiento, dificultades en el aprendizaje, problemas para relacionarse o situaciones familiares que estén afectando al niño.
Un tratamiento psicoanalítico podría ayudarte a comprender mejor tu forma de sentir, actuar y estar en el mundo. Permite poner en palabras aquello que muchas veces nos cuesta identificar o comprender.
Un proceso de orientación vocacional te puede ayudar a conocerte mejor, reconocer tus intereses y habilidades, así como explorar las opciones educativas y laborales disponibles en el País, incluyendo becas y apoyos para estudiar.