Desear implica arriesgarse a perder. Por eso, a veces preferimos el dolor de lo conocido antes que la incertidumbre de intentar. Preguntarnos qué nos dice la tristeza abre paso a una vida más propia.
¿Se puede sonreír, trabajar y rendir mientras por dentro se siente un vacío abrumador? La llamada «depresión funcional» pasa desapercibida precisamente porque la persona no deja de cumplir con el mundo exterior.
La tristeza cumple una función humana natural, pero cuando los síntomas persisten en el tiempo y dificultan el funcionamiento diario, pedir ayuda profesional marca la diferencia.